Si la cerveza te parece amarga o pesada, probablemente todavía no probaste una belga de fruta o madurada en barrica. Estas seis suelen convencer incluso a quien jura que no le gusta la cerveza.
1. Lindemans Framboise, para empezar suave
Lindemans Framboise (2,5 % ABV) es rosada, agridulce y con aroma a frambuesa recién recogida. Con tan poco alcohol, es la entrada perfecta.
2. Lindemans Kriek, la clásica de cereza
Lindemans Kriek (3,5 % ABV) lleva cerezas negras y un final agridulce. Es la cerveza que más gente ha convertido al mundo belga.
3. Cherry Chouffe, fruta con carácter
Cherry Chouffe (8 % ABV) une la dulzura de las cerezas con el carácter de una belga fuerte, con toques de almendra y oporto.
4. Duchesse de Bourgogne, la que más se parece al vino
Duchesse de Bourgogne (6,2 % ABV) se añeja de uno a dos años en barricas de roble. Es agridulce, afrutada y profundamente aromática: si tomas vino tinto, esta es la que tienes que probar.
5. Fram'Bush, que nació como cóctel
Durante años, en Bélgica se pedía una mezcla de cerveza de frambuesa con Bush Caractère, hasta que la cervecería decidió embotellarla. Así nació Fram'Bush (8,5 % ABV), con fuerza y frescura a partes iguales.
6. Bush de Nuits, para una ocasión especial
Bush de Nuits (12 % ABV) madura en barricas de roble que contuvieron vino tinto Nuits-Saint-Georges, un Premier Cru de Borgoña. Es el puente perfecto entre tu copa de vino y una cerveza belga.
¿Y para el postre?
Prueba la Duchesse Chocolate Cherry (6,8 % ABV): chocolate, cereza y roble en una cerveza que reemplaza muy bien al postre.