Casi todas las cervezas del mundo fermentan con una levadura elegida por el cervecero. La lambic no: fermenta con las levaduras salvajes que flotan en el aire de una pequeña región de Bélgica.
Una cerveza que no se puede copiar
A esto se le llama fermentación espontánea. Las levaduras silvestres del valle del Senne, cerca de Bruselas, son las que convierten el mosto en cerveza, y por eso una lambic no se puede replicar fuera de su región de origen. Es también el estilo de cerveza más parecido al vino que existe.
Lindemans, desde 1822
Lindemans nació en 1822 en una granja de Vlezenbeek, en ese mismo valle, y sigue elaborando lambic con el método tradicional. Estas son sus cuatro versiones:
- Lindemans Kriek (3,5 % ABV): con cerezas negras recién cosechadas. Afrutada, agridulce y la favorita del célebre crítico cervecero Michael Jackson.
- Lindemans Framboise (2,5 % ABV): con frambuesas recién recogidas. Es la de menor graduación de nuestro catálogo.
- Lindemans Cassis (3,5 % ABV): con grosella negra, de matices violeta y muy parecida a un buen vino espumante.
- Lindemans Gueuze (5 % ABV): una mezcla de lambics jóvenes y añejas, con burbujas finas que recuerdan al champagne.
Para quien dice que no le gusta la cerveza
Por su dulzor natural, su acidez fresca y su baja graduación, las lambics de fruta son la mejor manera de acercarse a la cerveza belga si prefieres el vino o los cócteles. Sírvelas bien frías en una copa de cristal.
Con qué acompañarlas
La Kriek va muy bien con postres de frutas, chocolate y quesos fuertes como el Roquefort o el Gorgonzola. La Gueuze acompaña mejillones, pescados, pavo y pollo. Y la Framboise funciona como aperitivo o como cerveza de postre.
Si quieres probarlas todas, el Pack Lindemans trae las cuatro con su copa de cristal oficial, en caja de regalo.